Laura Cortázar regresa con nuevos relatos llenos de contrastes emocionales
‘Rodajas de limón, onzas de chocolate’ reúne 20 historias frescas y desenfadadas con el hilo conductor de su imaginación y con Trapagaran y la vida cotidiana como grandes inspiraciones
La escritora de Trapagaran Laura Cortázar regresa a las librerías con ‘Rodajas de limón, onzas de chocolate’, un nuevo libro de relatos que confirma su particular manera de entender la narrativa breve. Tras el buen recibimiento de ‘Ocho minutos’, la autora vuelve a apostar por historias independientes, aunque en esta ocasión con un enfoque diferente, más libre y desenfadado.
El volumen reúne un total de 20 relatos sin conexión argumental entre sí. Tal y como explica la propia autora, “son historias diferentes e independientes cuyo único hilo conductor es mi imaginación”. En sus páginas se abordan temas universales como la muerte, el paso del tiempo o las ironías de la vida, aderezados con toques de realismo mágico, aunque en menor medida que en su anterior obra.
Uno de los cambios más llamativos respecto a ‘Ocho minutos’ tiene que ver con la estructura narrativa. Si en aquel libro destacaban los giros inesperados, en este nuevo trabajo Cortázar ha optado por reducirlos de forma consciente. Según señala, muchos lectores le comentaban lo sorprendentes que resultaban esos finales, pero ha querido romper con esa expectativa: “Lo inesperado, cuando se espera, deja de ser inesperado”.
El propio título del libro es toda una declaración de intenciones. ‘Rodajas de limón, onzas de chocolate’ pretende trasladar al lector una experiencia sensorial que va más allá de la lectura. La autora reconoce que encontrar un título para un conjunto de relatos tan diversos no es sencillo, por lo que ha optado por centrarse en las sensaciones: “Algunos relatos te dejan un regusto ácido o agrio, como el limón, y otros un sabor dulce, como el chocolate”. Además, la referencia a la comida conecta con otros sentidos como el olfato, el entorno o la compañía, elementos que también evocan sus historias.
Cortázar define este nuevo libro como una obra con personalidad propia. Si ‘Ocho minutos’ podría considerarse, en sus palabras, “el hermano mayor, más responsable y formal”, este nuevo título es “más fresco, más gamberro”. Aunque no existe una evolución lineal (ya que algunos relatos fueron escritos antes incluso de publicar su primer libro), la autora insiste en que cada obra tiene su identidad y cada historia encuentra su lugar natural dentro de ella.
Escenario recurrente
La inspiración de Cortázar nace, en gran medida, de su entorno más cercano. Trapagaran no solo es el lugar donde vive, sino también un escenario recurrente en su proceso creativo. Muchas de las ideas surgen de situaciones cotidianas que observa, escucha o experimenta, y en ocasiones los relatos se desarrollan en localizaciones del propio municipio, aportando un componente cercano y reconocible.
En cuanto a su intención como escritora, mantiene la misma línea: entretener. “Cuando leo, lo hago por placer, por diversión, y eso es lo que busco provocar en el lector”, afirma. Aunque algunos relatos puedan interpretarse como reflexivos o incluso moralizantes, insiste en que su objetivo no es dar lecciones, sino emocionar: provocar risa, tristeza o sorpresa.
Con este nuevo libro, Laura Cortázar consolida su voz en el relato corto, invitando al lector a un viaje de contrastes donde cada historia deja un sabor distinto.
